Usando LSD y otras drogas psicodélicas para sanar el cerebro
- Lucía Vaquero Díaz

- hace 1 día
- 5 min de lectura

En los años 50 y 60 se dio el mayor avance de la psiquiatría con el descubrimiento de los antipsicóticos y antidepresivos. Todo esto para curar o tratar enfermedades mentales interviniendo de forma directa en el funcionamiento cerebral, entonces, de alguna forma, sanando el cerebro. Desde este repunte, los últimos 50 años no han mostrado mayores avances ni arrojado grandes descubrimientos en esta línea de investigación. Y hay que sumar a esto el gran desafío al que se enfrentan los psicólogos y psiquiatras al trabajar con enfermedades mentales, pues se enfrentan al órgano más complejo y para el cual su estudio se basa sobre todo en componentes subjetivos, debido a la falta de biomarcadores que sean precisos. Sin embargo, el estudio de la aplicación de sustancias psicodélicas para el tratamiento clínico de enfermedades mentales parece ofrecer una opción de salida a estos obstáculos.
Como se ha mencionado anteriormente, se ve un gran avance en esta línea de investigación, y uno de los aspectos donde más se puede destacar se relaciona con el uso de algunos psicodélicos como el LSD, MDMA, esketamina y ketamina, que parecen ser alternativas que ofrecen resultados prometedores en el tratamiento de trastornos mentales crónicos, sobre todo en casos de depresión resistente o refractaria, aportando mejores resultados en comparación con tratamientos tradicionales. A pesar de la novedad que representa esta técnica terapéutica, es importante encuadrarla dentro de un contexto científico y clínico y definir y aclarar este supuesto. El término alucinógeno recoge todas aquellas sustancias que son capaces de producir cambios importantes en la percepción visual, auditiva, táctil y/u olfativa y en el pensamiento, manteniendo a la persona en un estado consciente, pero alterando esta conciencia mediante sensaciones y cogniciones. Todo esto, en un contexto y entorno controlado y clínico, con una guía y dosificación adecuada para simplemente generar un efecto terapéutico.
El uso de estas sustancias con el fin mencionado previamente, aunque hoy en día se escucha bastante y parece estar generando mucho interés, se remonta a muchísimos años atrás, cuando las culturas maya y azteca de México empezaron a utilizar setas alucinógenas. Sin embargo, este uso tenía algunos propósitos, entre los cuales están el religioso, cultural, recreacional y, el que se consideraba más importante, el medicinal. Por otro lado, el uso de estas sustancias también guarda una estrecha relación con la exploración de la experiencia interna y se utilizaron para generar una mayor alianza terapéutica y como ayuda para indagar estos aspectos internos. De esta forma, en ambientes clínicos y de investigación, mostraron resultados alentadores para el tratamiento de enfermedades mentales y también aquellos trastornos relacionados con el consumo de sustancias.
Teniendo claro el contexto histórico, clínico y la situación actual del uso de psicodélicos, es importante entender cómo se le da este enfoque y uso a este tipo de sustancias, que normalmente se suelen utilizar en ambientes y para fines muy diversos, y sobre todo cómo funcionan y cuáles son los cambios o efectos que producen en el cerebro. Esto denota una gran importancia, sobre todo porque pueden generar más confianza al momento de considerar su uso para un proceso terapéutico o como complemento a un tratamiento, ya sea psicológico o psiquiátrico. El funcionamiento cerebral es muy complejo y en él participan muchos agentes que generan distintos efectos para proporcionar un adecuado estado psicológico, cognitivo y conductual. Cuando se introducen psicofármacos o, en este caso, este tipo de sustancias, generan un efecto sobre ese funcionamiento que se había visto afectado. Estas sustancias químicas tienen distintos atributos y actúan en diversas áreas y de maneras muy variadas.
El LSD es un agonista serotoninérgico. Esto significa que es una sustancia que actúa a nivel cerebral activando los receptores de serotonina, que es la “hormona de la felicidad”. Este neurotransmisor tiene un papel clave en la regulación del estado de ánimo, sueño y apetito, así como en algunas otras funciones a nivel corporal. Entonces, el LSD, como tal, lo que hace es unirse a estos receptores, donde debería llegar la serotonina, y de forma directa activa su funcionamiento o de forma indirecta hace que se aumente la disponibilidad de la serotonina. De esta forma, y por los receptores (5-HT2A) a los que se une y el efecto a nivel de neurotransmisión que se produce, se genera el efecto alucinógeno que va a ayudar con el tratamiento de diversas psicopatologías y el aumento del bienestar psicológico.

De forma general, se han encontrado algunos efectos a nivel psicológico con el uso de estas sustancias. Por ejemplo, se ha demostrado que las sustancias psicodélicas producen un aumento en la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse según las experiencias vividas, característica esencial para un mayor bienestar psicológico. Esto sucede dado que el LSD genera una mayor conectividad neuronal en el cerebro. Además, tiene efectos socioemocionales, cambios en el procesamiento de las emociones y ha demostrado ejercer un efecto prosocial y empático. En cuanto al LSD específicamente, se ha visto un aumento en la sensación subjetiva de bienestar, felicidad, cercanía a otras personas, apertura y confianza. Todo esto puede ser muy beneficioso y ser una ayuda complementaria al proceso terapéutico psicológico.
En cuanto al uso de esta sustancia psicodélica para el tratamiento de diversas psicopatologías, cabe recalcar que, debido a su potencial terapéutico, entre los años 1950 y 1970 se ha utilizado para alcanzar cambios a nivel conductual y de personalidad, así como en síntomas de algunos trastornos psiquiátricos. Se ha utilizado para el tratamiento de la depresión, ansiedad, trastornos psicosomáticos y de adicciones. Además, en esos años también se descubrió la mejoría de la sintomatología ansiosa y depresiva en pacientes con cáncer avanzado. Sin embargo, por la metodología utilizada, resultaba difícil llegar a conclusiones certeras. Pero, hoy en día, hay estudios que han demostrado esta eficacia de la intervención con LSD y se ha revelado y confirmado su potencial uso terapéutico en el tratamiento y disminución de sintomatología psiquiátrica y psicológica, así como en la intervención beneficiosa en las patologías previamente estudiadas y mencionadas.
Todo este avance científico y empírico relacionado con el uso de LSD y otras sustancias psicodélicas para sanar el cerebro y tratar enfermedades mentales ofrece conclusiones muy alentadoras en el ámbito de la psicología y la psiquiatría. Es importante recordar sus beneficios, pero también los riesgos que esta terapia puede tener. Por ello, se debe mantener un enfoque terapéutico de esta sustancia para poder alcanzar, con ayuda de futuras investigaciones, todo el potencial terapéutico que estas sustancias ofrecen.
Referencias bibiográficas:
Collantes, L. & Navarro, J. Autor(es). (2021). Potencial terapéutico de los alucinógenos en las cefaleas: una revisión teórica. Escritos de Psicología, 14 (1), 30 – 44. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1989-38092021000100004
Dos Santos, S. (2025, marzo 5). MDMA y esketamina para el tratamiento del estrés postraumático y la depresión resistente. Cadena SER. https://cadenaser.com/euskadi/2025/03/05/mdma-y-esketamina-para-el-tratamiento-del-estres-post-traumatico-y-la-depresion-resistente-ser-vitoria/
Fuentes, J.J., Fonseca, F., Elices, M., Farré. & Torrens, M. (2020). Therapeutic Use of LSD in Psychiatry: A Systematic Review of Randomized – Controlled Clinical Trials. Front. Psychiatry. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6985449/
Holze, F., Avedisian, I., Varghese, N., Eckert, A. & Liecht, M.E. (2021). Role of the 5 – HT2A Receptor in Acute Effects of LSD on Empathy and Circulating Oxytocin. Frontiers in Pharmacology, 12. 1 – 8. https://www.frontiersin.org/journals/pharmacology/articles/10.3389/fphar.2021.711255/full
Santo Domingo, R. (2024). Psicofármacos: Cincuenta años de estancamiento. MSN Salud. https://www.msn.com/es-es/salud/other/psicof%C3%A1rmacos-cincuenta-a%C3%B1os-de-estancamiento/ar-AA1Bm1OS
Ana Gabriela Bader
Psicóloga





Comentarios