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Uso vs abuso de las redes sociales. Efectos cognitivos

Foto del escritor: Lucía Vaquero Díaz
Lucía Vaquero Díaz
hace 4 minutos
4 min de lectura

En la actualidad, las redes sociales se han consolidado como una herramienta fundamental de socialización para la población mundial. En 2025, más de 5.240 millones de personas cuentan con perfiles activos en estas plataformas, representando a un 62,3% de la población y un incremento del 4,1% con respecto al año anterior. 


El acceso constante a las redes sociales, sobre todo a través de los teléfonos móviles, ha llevado a que mucha parte de la población, principalmente los jóvenes, hayan desarrollado el hábito de realizar múltiples tareas al mismo tiempo, cambiando el foco atencional frecuentemente. Esta exposición continua a estímulos cambiantes plantea también interrogantes sobre su impacto en el funcionamiento cerebral, ya que la multitarea puede estar funcionando como una distracción, que puede interferir en los procesos de aprendizaje y en la capacidad de concentración.


Aunque no todas las personas desarrollan un uso problemático, las redes sociales pueden convertirse en una conducta  adictiva cuando su uso se vuelve compulsivo, interfiere con otras áreas de la vida y afecta funciones ejecutivas como el control inhibitorio, la toma de decisiones o la habilidad para mantener la atención. Este tipo de conductas están relacionadas con el circuito de recompensa del cerebro, un sistema que hace que repitamos las acciones que nos generan placer. Las redes sociales activan este circuito al proporcionar respuestas inmediatas, como likes, comentarios o notificaciones, que liberan dopamina, un neurotransmisor clave en la motivación y el placer.


Esta liberación frecuente refuerza el comportamiento, formando una búsqueda constante de estimulación  y dificultando el autocontrol. Sin embargo, estas mismas conductas a largo plazo disminuyen los receptores de dopamina (lo que llamamos tolerancia), que lleva a necesitar estímulos cada vez más intensos o constantes para sentir el mismo nivel de placer, además de una pérdida de interés por otras actividades, una mayor compulsividad y un aumento en la vulnerabilidad a la depresión y la anhedonia.

Consecuencias negativas

El alto uso de redes sociales disminuye la memoria de trabajo, que es la capacidad de almacenar, mantener y manipular información temporalmente mientras se realizan operaciones mentales como razonar, tomar decisiones o comprender, dificulta el filtrar distracciones o información no relevante, y aumenta el grado de impulsividad.

Además, como las redes sociales son muchos estímulos breves y cambiantes, se asocia con una menor capacidad para realizar procesos de atención sostenida, como leer un libro sin distraerse, escuchar atentamente una clase, hacer un examen largo, o seguir una película u obra de teatro. Como resultado, actividades que requieren de esta atención sostenida, pueden volverse más frustrantes y duras, lo que afecta tanto al rendimiento académico o laboral como a actividades de disfrute o hobbies previos de la persona.


Consecuencias positivas

Las redes sociales, dentro de un uso moderado y consciente, tienen también una serie de beneficios, como pueden ser las oportunidades para la comunicación y conexión, independientemente de la distancia, beneficio que fue sobre todo notable durante la pandemia de COVID – 19. También se fomenta la creatividad, teniendo un gran espacio para esta y además recibiendo retroalimentación instantánea de otros usuarios que puede motivar e inspirar la creatividad personal. Además, las redes sociales brindan una oportunidad de explorar la identidad personal, los hobbies, intereses y experiencias, lo que puede ayudar con la autoaceptación y fortalecimiento de la identidad, además de poder mejorar las habilidades sociales, participando en plataformas más colectivas y comunicativas, y compartiendo recursos sobre diversos temas.


Trucos

A medida que las redes sociales tienen más presencia en la vida diaria,  es más complicado encontrar maneras de tener un uso más consciente y responsable de estas plataformas. Algunos trucos que pueden ayudar a limitar las distracciones y mantener el foco pueden ser poner el móvil en blanco y negro, para que las redes sociales pierdan parte de ese estímulo visual constante y reduciendo la tentación de acceder a ellas de forma automática, reduciendo la impulsividad. Otro truco es establecer límites de tiempo a través de configuraciones del propio móvil o de otras aplicaciones, que bloquean el acceso a redes sociales por un periodo establecido de tiempo. También sirve desactivar las notificaciones, reduciendo la tentación de revisar el teléfono constantemente o cambiando estos hábitos con actividades productivas como el deporte o la lectura. Se pueden establecer horarios específicos para el uso de redes sociales, utilizar la opción no molestar, aunque sea duramente periodos de trabajo, estudio o descanso.


En definitiva, si bien las redes sociales ofrecen una gran variedad de beneficios, es imprescindible encontrar un equilibrio para que no afecten nuestro bienestar y productividad. Así, aplicar pequeños trucos puede ayudar a usar estas herramientas de una forma más consciente, sana y responsable.


 

Referencias Bibliográficas

Bastero, M. (2025, 7 febrero). Cuáles son las redes sociales con más usuarios del mundo (2025). M4C NET. https://marketing4ecommerce.net/cuales-redes-sociales-con-mas-usuarios-mundo-ranking/

Giraldo, Y. G., Montoya, J. F. M., Zuluaga, N. M., Echavarría, M. A., Zapata, C. T., Aguirre, N. H., Palacio, A. A. P., Pérez, A. G. S., & Betancur, J. D. M. (2021). Relación entre el uso de redes sociales y las funciones ejecutivas. Poiésis, 40, 57. https://doi.org/10.21501/16920945.4054

Li, S., Wu, Q., Tang, C., Chen, Z., & Liu, L. (2020b). Exercise-Based Interventions for Internet Addiction: Neurobiological and Neuropsychological Evidence. Frontiers In Psychology, 11.https://doi.org/10.3389/fpsyg.2020.01296


Isabel Mathé Framis

Psicóloga

 
 
 

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