AFECTIVIDAD Y SEXUALIDAD TRAS UN DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO: ¿Tiene algo que decir nuestro cuerpo?


Desde el trabajo que se realiza en Neuropsicología, la trayectoria que habitualmente se sigue es la rehabilitación cognitiva o adquisición de aquellas destrezas que se han perdido durante una lesión, sea adquirida o congénita, aceptación de las características personales que existen después de la lesión cerebral, que lleva un trabajo de ajustar expectativas de cómo es su realidad y en cómo ha repercutido en su vida funcional; y un acompañamiento emocional. No obstante, tras un daño cerebral adquirido (DCA) conectamos con una nueva identidad, con lo que necesariamente surgen nuevos interrogantes: ¿la sexualidad se ve afectada, al mismo tiempo que el resto de dimensiones de la persona?, ¿cuánto y cómo impacta una lesión cerebral en la sexualidad de la persona?
Según la RAE, la sexualidad es el conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo. No es una dimensión fisiológica meramente, es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Aunque existen autores que afirman que su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades humanas básicas, realmente es la expresión de un individuo cambiante a lo largo de todo un ciclo vital, un yo identidad que necesita expresarse a través de la corporalidad, de la biología. Es decir, “la biología se modifica en función de lo que uno vive”. Por supuesto que la sexualidad, la expresión de la identidad a través del cuerpo, cambia con el paso de los años, en el transcurso de una historia afectivo-relacional individual.
Si la sexualidad va cambiando su expresión, imaginaros cuánto se modifica cuando hay un cambio en la salud general, en una persona con DCA. El problema es que, actualmente, los modelos de intervención existentes excluyen este factor, por lo que existe una necesidad de crear intervenciones individuales y grupales sobre la sexualidad tras DCA.
Para ello, es necesario hacer una adecuada psicoeducación en sexualidad y afectividad de base, que permita trasladar conceptos generales sobre sexuación-sexualidad-erótica, además de realizar una intervención terapéutica basada en la reconstrucción de la nueva identidad tras DCA y ajuste a nuevas relaciones respecto a las vivencias previas (por ejemplo, la posibilidad de reequilibrar la manera de relacionarse o acompañar la separación emocional que puede conllevar una lesión cerebral), además de redescubrir nuevas respuestas corporales o estrategias basadas en la comunicación de nuevas necesidades y muestras de afecto.
Teresa Lozano
Neuropsicóloga





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